
Los accidentes de tráfico que quitan vidas humanas me ponen la piel de gallina, sobre todo cuando conoces a esas personas o puede que les veas a menudo en la misma cafetería a la que tú acudes a diario.
A veces parece que Dios juega a los dados con los hombres.
Yo con ese señor he hablado, he reído, me ha invitado alguna vez a un café...
Nunca se sabe si en la próxima vuelta puede estar esperándote, al acecho, la Dama de Negro. Nadie piensa que se va a marchar mañana, por eso es vital disfrutar, aprovechar lo que tenemos ahora, incluso lo que no tenemos, porque un día podría dejar de existir.
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