martes, marzo 02, 2010

El alma a los pies

A medida que el día oscurece me siento un poco más desazonada que la hora anterior. Ahora acabo de leer un informe de un desconocido, un informe que debería haber solicitado a alguien que conozco. Aún podría hacerlo, pero nadie mejor que yo sabe que no lo haré. A medida que leía se me caía el alma a los pies.
Acabo de apuntar mis vacaciones. Me falta una semana que cogeré, bien en septiembre (para irme con el grupo de Bélgica si visitan algún país que yo no conozca, pues les prometí que la próxima vez no me desprendería del grupo), o bien en noviembre, donde tengo los ojos puestos en Grecia o en Holanda. Supongo que tendré que decidirlo sobre la marcha. Lo que tengo claro es que aquí no me voy a quedar, porque seguramente me dejaría caer en la oficina. Y eso no es desconectar.
Voy a bajar a la calle a ver 'la otra oficina'. Necesito despejarme porque tengo la cabeza cargadísima.

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