lunes, marzo 01, 2010

Conversaciones en la oscuridad

No tengo sueño.
Es lógico después de todo lo que he dormido los dos últimos días. Así que aprovecho a hacer otras cosas, aunque no me apetece nada leer leyes de ningún tipo. Lo que de verdad me apetece es ir a la cama y pensar en él, en volverle a ver, pronunciar en silencio un deseo vehemente para cruzarme con él por la calle...
Intentaré dormir. Sé que si pienso en él no tardaré en caer rendida, aunque si tengo que caer rendida me gustaría que fuera en sus brazos. Puestos a elegir...
Es hora de que me repliegue. Comenzaré con Andrés Pascual. En La Rioja todo el mundo que ha leído sus libros le considera un buen autor; fuera de estas tierras es poco (por no decir nada) conocido. Yo me formaré mi propia opinión a medida que vaya pasando páginas.
Ahora me voy a mantener una conversación imaginaria con cierta persona. Con eso me aseguro de que él será el último pensamiento de esta noche. Lo extraordinario de pensar en lo que le dirías en diferentes situaciones es que nunca llega a ser así, sino que todo en la realidad sale de diferente manera. Me gustaría hablar con él todas las noches antes de dormir, pero no imaginariamente, sino sabiendo que sólo tengo que alargar la mano para sentir su cuerpo cerca. Eso sí que estaría bien. Es que hablar con él me reconforta, y no sólo por la sensualidad y el timbre de su voz, sino más bien por su forma de pensar. Es genial.

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