martes, septiembre 01, 2009

Dulce septiembre

Veo septiembre como uno de los meses del año con más encanto, pese a que muchos lo odien por la vuelta a la rutina. De pequeña no me gustaba porque significaba el final del verano y el regreso a las aulas.
Aunque mi estación preferida es el verano, el otoño de septiembre apetece. Me reconforta pasear sobre la alfombra de hojas secas y ocres desperdigadas por el suelo, escuchar cómo crujen bajo mis pies. Tener esas sensaciones por primera vez después de la época estival te hace consciente del cambio. Empieza a hacer frío, pero es un frío agradable, se aguanta bien.
Ahora recuerdo por qué me gusta tanto el otoño. En Salamanca no había estaciones intermedias, esto es, primavera u otoño, se pasaba directamente del frío glacial al calor pegajoso. Por eso me gustan esas dos épocas, porque he carecido de ellas y he aprendido a admirarlas y desearlas. Aquí sí existen las cuatro estaciones.
Con septiembre llega un viaje a Bélgica, el cumpleaños de mi hermano pequeño, la boda de mi primo... ¡y San Mateo! Y supongo que llegarán otras cosas que todavía están por venir y que desconozco aún.
Se produce en esta época un aniversario especial que, de un modo u otro, oscurece todas mis palabras anteriores. Sólo que ahora lo miras de un modo diferente porque sabes que los recuerdos siempre permanecerán intactos.

Bienvenido sea entonces el mes de septiembre.

2 comentarios:

Carol dijo...

Para mi Septiembre es un alivio. Me llegan las vacaciones después de todo el verano trabajando sin parar y más de la cuenta. De pequeña tampoco me desagradaba, siempre me hacía ilusión la vuelta al cole, estrenar libros, ver a mis compañeros... ^^

Saludos guapa!!!

K dijo...

Lo mismo me pasa a mí, que cojo unos días de vacaciones ahora, después de estos dos últimos meses al pie del cañón.
De hecho, hoy se veían caras de síndrome pos-vacacional. Bastantes.

Saludetes!!