lunes, agosto 31, 2009

Ein Engel*

Hay muchas clases de ángeles.
Unos están presentes en tus sueños, tan etéreos como esporádicos: desaparecen cuando abres los ojos cada mañana.
Otros hablan y miran como los ángeles, y ni siquiera ellos mismos son conscientes de esto. De repente, un día los dejas de ver, pero un tiempo después te sorprende saber que han dejado su legado: una profunda huella que nunca desaparecerá.
Algunos ángeles se hacen querer inconscientemente, sea de la forma que sea. Es duro resistirse a su tacto, a su mirada o a su sonrisa. Brillan con una luz especial que te atrae, te magnetiza tanto que es ridículo luchar contra ella.
Hay quienes con un minuto de su tiempo te regalan el cielo, aunque ellos lo ignoren... Tienen una fuerza mágica, un poder sublime, capaz de contagiar hasta a los más fuertes. Poseen un halo especial, único.

Y estos ángeles no tienen alas, son de carne y hueso, sientes su presencia, son palpables...
Pero ¡ay de aquél que tenga todos esos atributos (y los que me haya dejado)...! No sé si, por fortuna o por desgracia, yo conozco a uno así.

(*) Engel: En alemán, 'ángel'.

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