
El presente pasa tan rápido que, en cuanto vuelvas a inspirar nuevamente, ya se habrá convertido en una acción pretérita.
Nunca nos paramos a pensar; miramos al futuro con esperanzas, ilusiones, deseos; volvemos la cabeza hacia atrás para recordar momentos que pudieron ser mejores y, a veces, no reparamos en que posiblemente el mejor instante de nuestra vida sea el momento presente.
Y el presente es amplio, se puede extender a un solo sentimiento, un solo pensamiento que está candente ahí; ni lo ocultas ni lo ciegas, sigue tan presente como el presente.
El mejor momento es ahora, porque ahora nunca volverá a ser más que en otro momento futuro similar pero diferente.
Son las 20.42h. del 20 de agosto de 2009. No volverá. Estoy disfrutando escribiendo esto.
El presente es el mejor momento de nuestra vida porque siempre está en gerundio; ahora es ahora y sólo es necesario un segundo para pensar en ello e, instantes después, se habrá convertido en pasado.
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