
Dormí de un tirón. Creo que eran las 22.30h. cuando me metía en la cama para abrir los ojos siete horas después. En medio de la oscuridad de las 5.00h. de la mañana, he pensado en la tarde de ayer, pero ya veía las cosas con otro color, desde la otra perspectiva, la posibilidad objetiva de que no me viera. No me apetece dar vueltas al tema. A veces es mejor no pararse a pensar. El río sigue su curso y cada día vuelve a salir el sol.
Todo depende del color del cristal con el que se mire.
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