
El día se hace largo cuando has dormido pocas horas y luego tienes una boda a la que tienes obligatoriamente que ir. De hecho, los más allegados deben seguir aún la fiesta en un bar de la Plaza del Mercado. Es decir, mis padres y uno de mis hermanos siguen en Logroño, mientras mi hermano pequeño y yo nos hemos marchado cuando hemos considerado oportuno hacerlo, es decir, cuando se ha acabado el baile.
Anoche llegué a las cinco y, curiosamente, esta mañana me he despertado sin resaca y en un buen estado físico. A medida que iba avanzando el día empezaba a sentir cansancio acumulado en el cuerpo. Y calor, hacía mucho calor, tanto en la Redonda (no entiendo cómo no ponen aire acondicionado en todas las catedrales), como en el comedor (donde daba directamente el sol), como en la sala de baile después.
La anterior vez que estuve en el Imperial Montesol fue en 2001 y de noche, así que hoy he podido observar los magníficos terrenos del restaurante.
Al llegar a casa sólo deseaba quitarme los zapatos (esta vez me han durado puestos casi todo el día) y tumbarme. Así que a las nueve de la noche me he echado una siesta hasta la hora de cenar. Acabo de recordar que hoy me habían invitado a cenar en la ermita; un grupo de gente de mi pueblo con los que me llevo bien. Ya sabían que hoy mi día era largo, así que me disculparán.
Hasta aquí llegan, distorsionadas, las canciones de la orquesta. Estoy descansada, aunque necesito un café. Y sólo puedo tomármelo en el bar (por eso de que fuera los cafés saben mejor que en casa). Es hora de marchar, preparada para más fiesta. Que la noche es joven.
Me queda una sola boda más. Y ayer me dijeron que tenía que leer en misa -sin comentarios-.
En la comida uno de Albelda me ha invitado a una cena popular en su pueblo para el próximo fin de semana. Me ha dicho además que se sentiría ofendido, él y cuatro más que estaban también en mi mesa, si al final decidía no ir y que si tenía él que venir a buscarme lo haría. Siempre haciendo amigos. Seguro que me entrará una amnesia temporal y lo olvidaré.
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