sábado, agosto 01, 2009

A mi padre

Muchas lecciones que he aprendido en la vida me las ha enseñado mi padre, para mí una persona lo suficientemente admirable como para que le dedique unas palabras en el día de su cumpleaños.
Mi padre siempre ha sido un ejemplo a seguir, el que me ha enseñado a luchar por todo aquello que quiero ser, por todo aquello que soy; es quien me ha dado los grandes consejos que siempre han estado (y están) presentes; el que me ha enseñado a tomar decisiones, unas más fáciles, otras bastante complicadas; es aquél con el que tengo conversaciones sobre asuntos variopintos, los que tocan una filosofía que sólo él por su experiencia puede explicar. Es aquél que, de una manera u otra, siempre me ha apoyado en todo y, cuando hemos discutido, siempre ha tenido razón, aunque yo en ese momento estuviera tan ofuscada que era incapaz de verlo. Una de sus máximas preferidas es aquélla que dice: "Si el joven sabría y el viejo podría...", y tanto es el caso que a mí me gustaría saber todo lo que él sabe, pero soy consciente de que para adquirir sus conocimientos tendré que llegar a su edad, y estoy segura de que él, si pudiera elegir, volvería para atrás, a mi edad (mi padre se casó con los mismos años que tengo yo ahora).
¿Qué más decir? Si no hay palabras para describir a un padre.
Que sigamos aprendiendo el uno del otro durante muchos, muchísimos años más.

F E L I C I D A D E S

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