
Dicen que si miras al cielo estrellado de verano durante diez noches y eliges una estrella cada día se cumplen tus deseos. También cuentan que si ves una estrella fugaz puedes pedir un deseo que se cumplirá.
Yo creo que el hecho de que los deseos se cumplan está en la mano de cada persona. Hay deseos que están destinados a cumplirse, otros no. Si se cumplieran todos la vida sería un tanto aburrida. Sería bonito que se cumplieran, claro, pero es mejor que no todos se hagan realidad.
Igual que la suerte. La suerte no llega sola, la buscamos cada uno de nosotros con nuestro caminar diario. A veces llega, porque inconscientemente la hemos colocado en nuestro camino.
Y las promesas. Bueno, yo no creo en las promesas. En cuanto se promete algo seguro que empieza a incumplirse en los cinco minutos siguientes después de haber hablado.
Prefiero cerrar los ojos y repetir mentalmente un deseo. Un único deseo. No necesito más. Quizás se cumpla, quizás no. Me gustaría que se cumpliera, claro. Es magnífico que los deseos se hagan realidad.
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