En otras ocasiones he comentado que me siento tranquila escribiendo en el jardín, así que no es extraño, como otros domingos, que me coja los bártulos y permita vagar a la inspiración. Me siento cómoda aquí y pillo internet del piso superior, lo que es de agradecer.
Estoy relajada, aunque esta mañana me he despertado en medio de un sueño que me ha infundido ira. Un sueño tan real que he pensado que aún continuaba de fiesta. Eran las nueve de la mañana, a esa hora podía haberme levantado para ir a la reunión, pero ya dejé claro que si salía sería difícil que hoy acudiera. He contado las horas desde que llegué a casa (5.30h. de la madrugada) y he intentado volverme a dormir, pero ha resultado imposible. Creo innecesario explicar el motivo de mi ira matutina. Repentinamente tenía una imagen en mente y ha desaparecido sin más. Pero volver a cerrar los ojos ha sido imposible.
En cuanto me he sentado en el jardín y me he puesto a divagar frente a la pantalla he empezado a relajarme.
Odio el 'efecto espejo' de la pantalla del pc, pero aquí estoy tranquila aunque tenga que forzar los ojos, pues lo único que veo en el monitor son mis dedos tecleando con prisas y sin pausas.
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