martes, septiembre 15, 2009

Ira en ciernes

Si esta mañana alguien me hubiera dicho que el día de hoy iba a empezar tan estresante desde primera hora de la mañana no me lo hubiera creído. Pero así ha sido.
Lo de hoy es digno de un trece, aunque no sea realmente el caso.
Tengo la cabeza a punto de estallar, los sentidos a flor de piel e incluso me he observado a la defensiva en ciertos aspectos.
Intento que no se me note, pero sé que me aparto del mundo de manera que a nadie salpique esta especie de ira en ciernes que podría salir a la superficie en cualquier momento. Es decir, que estoy evitando enfadarme para domar la cólera que me invade. Lo estoy consiguiendo, aunque mi rostro se vea ceniciento y demacrado y me cueste sonreír.
Además, vuelvo a tener ganas de llorar. Es como si necesitara desahogarme por algo que no comprendo. Supongo que después buscaré algún lugar solitario donde dar paz a mis sentidos.

2 comentarios:

Carol dijo...

Si es que a veces hay días que es mejor no haberse levantado de la cama. Si supieramos lo que nos depara cada jornada... Intenta relajarte luego en ese lugar tranquilo, que eso no te lo puede quitar nadie.

Saludos!

K dijo...

En la vida siempre hay magos que consiguen hacerte sonreír, que es lo que me ha ocurrido a mí. En cierto modo, siento una tristeza infinita, pero ya no es ese sentimiento de carga, agobio y estrés que estaba soportando esta mañana.

Cuídate.