viernes, julio 09, 2010

Una sorpresa

No puedo dormir porque aún llevo el bikini húmedo. Aunque tampoco llevo tanto tiempo aquí como para que me haya dado tiempo a cerrar los ojos. Y con cuatro llamadas en el móvil de Urgencias no se puede dormir. Así que quien tenga que decirme algo, tendrá que esperar a que me despierte de la siesta.
Que así no se puede. Necesito dormir y lo demás puede esperar. Sea quien sea.

He llegado a casa más tarde de las 15.30h. La gran sorpresa ha sido que estaba mi abuela, pero su estancia aquí me ha llenado de recelo. Cuando comía me he dado cuenta por qué: a veces está con nosotros y a veces dice cosas sin sentido. En estos momentos sientes impotencia.
Antes de comer, sobre las cuatro, me he tirado a la piscina. Generalmente me gusta entrar de cabeza, pero hoy tenía tanto calor, me apetecía tanto que no he llegado hasta el final y me he tirado donde he pillado. Se agradecen esos momentos. Empiezo a tener color, yo no me lo noto, pero me lo dicen a diario (más que nada, no me lo noto porque este año no me he quemado; tocaré madera para que esto no ocurra).

Y bien: éste es el momento de soñar.

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