viernes, julio 30, 2010

El pájaro que no llegó a decir ni pío

Acabo de quedar para esta noche, para irnos de fiesta. Creo que me gusta salir más los viernes que los sábados. Todo tiene una explicación, claro.

Hoy he atropellado a un pájaro con el coche. Me he sentido fatal cuando he visto lo pequeño que era al ir a lavarlo y encontrar el diminuto cadáver empotrado contra las ¿rejillas? delanteras del coche. No sé cómo se llama eso. Pero me ha costado un rato de sangre fría sacar al pajarito. Me he sentido fatal.

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