viernes, julio 30, 2010

Las siete de la mañana

Me encanta el frescor y la tranquilidad de las siete de la mañana en un día de verano. No hay un alma por las calles ni en la carretera. Todo está impregnado del silencio de la gente que aún duerme.
Sé de alguien que seguramente esté durmiendo y a quien me gustaría despertar con un beso.

No hay comentarios: