
Tengo una sensación muy nítida de cuando estaba tomando el café. Yo sabía que él estaba detrás, es posible que me estuviera mirando, es posible que no. Yo sabía que él estaba ahí y, sin embargo, me he tomado mi tiempo antes de darme la vuelta.
Es casi parecido a ayer por la mañana cuando caminaba por la calle. Algo en mí gritaba: "Date la vuelta". Hoy he sabido que estaba ahí. Es una cosa muy rara, porque en ese momento simplemente me salen palabras corteses. Aunque los pensamientos vuelen en otra dirección. Algo como: "no dejes de mirarme, porque si lo haces desaparecerá la magia". En realidad, he pensado muchas otras cosas, como que me encantaría besarle, y tocar su barba, y decirle lo guapo que estaba hoy, y susurrarle lo que he soñado esta noche... Y que ese puñado de minutos me dan media vida. Es encantador.
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