
Ayer me quedé dormida. Ocurrió todo rápidamente, tanto que esta mañana he amanecido con el libro abierto al lado, me he despertado a las seis, a las siete y, finalmente, a las ocho. Sin alarmas.
Tenía que estar muy cansada. Ni siquiera me enteré.
Hoy me siento más descansada que los últimos días.
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