jueves, julio 15, 2010

Ganas de que llegue el lunes

Acabo de llegar de tomar café en el bar. No me gusta salir después de cenar, pero estamos haciendo preparativos para este fin de semana y teníamos que quedar con las amigas de Ezcaray para rondar a la 'novia' mañana por la noche. No es que no me guste salir entre semana, a veces, muy de vez en cuando, apetece. Por lo general, suelo quedarme dormida encima de la cama antes de decidir qué hacer.
Una amiga me ha mirado y me ha preguntado si me pasaba algo. "No, ¿por qué?". "Se te ve diferente". Supongo que a veces preferimos no compartir ciertos momentos, que los atesoramos como únicos, y es que en realidad son únicos. Podría haberle dicho el motivo, pero me he mantenido distante, recordando los últimos días, cuando nos hemos visto o cuando hemos hablado. No, son mis instantes, son mis recuerdos, son mis sueños. Y sé que estoy radiante y que me brillan los ojos. Y eso es parte de mi mundo. Que estoy más contenta... es obvio.
De repente, hablábamos de mañana por la noche. "Cantarás, ¿no? Me han dicho que el sábado pasado cantaste a capella tú sola". Ni imaginarlo quiero. Siempre he considerado que canto fatal, pero el sábado, en la cena y sin haber probado el alcohol, me quedé sola cantando porque el resto no se sabía la canción, aquella canción de tuna: "Triste y sola, sola se queda Fonseca". Algo me tenía que quedar de Salamanca. Mañana cantaré, claro, pero con todos.
Debería ir despidiéndome, que mañana tocan diana a las 6.30h.

Y tengo ganas de que llegue el lunes. No porque quiera que pase ya la boda, sino por el día que es el lunes. Si me acuerdo del día de la boda (no ahora que ya estamos en la antevíspera, sino desde que me lo dijeron) es por ese otro día. Seguro que cuando llegue se me olvidará, al menos las primeras horas.

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