
Soñadora, he recordado cómo sonaban las “campanas del viento” (furin) japonesas que se encontraban en las ventanas de las casas. Su sonido produce calma, frescor y necesito ese soplo de viento que las mueve para que emitan ese sonido tintineante y gratificante.
Y al pensar en el viento, imagino cómo moldeará su pelo con una suave brisa, o cómo levantará los faldones de su camisa. Y siento paz y calma, y siento que le echo mucho de menos, y siento que necesito verle, escuchar su voz y que me reconforte su mirada angelical.
Pienso en el viento y pienso en él...
Aquí no existen las "campanas del viento". Me gustaría susurrarle al oído cómo es el sonido de aquellas extrañas campanillas.
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