
Lo que quiero es pasear con él, con la buena tarde que hace. Y que se deje querer, y cubrirle de besos y regalarle las caricias más sutiles jamás inventadas, de ésas que surgen en un segundo y al momento desaparecen.
Y quiero perderme en su mirada y volverle a decir lo guapo que está. Porque aunque hoy no le haya visto seguro que está guapo.
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