
Estoy escribiendo sobre Tokio, aunque lo que realmente me apetece es marcharme a la piscina y disfrutar del sol y del agua.
Mi madre me ha pedido que recoja la habitación, aunque desde mi punto de vista está ordenada. Que haya pilas de libros recién comprados en el suelo o que haya un colgador recargado de bolsos o cinturones no quiere decir que esté desordenada. Creo que prefiero revivir la experiencia del primer día en la capital japonesa.
Esta semana he comprado cuatro libros y, de ellos, tres tienen alguna relación directa o indirecta con Tokio.
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