
Después de dos llamadas de un cuarto de hora cada una, creo que me merezco un pequeño descanso vespertino. Ya podían durar las llamadas a cierta persona un cuarto de hora... Porque no me canso de escuchar esa voz tan sensual.
He salido a la calle y me he imaginado paseando con él. Es una de esas tardes que incitan a la ensoñación.
Pasear con un ángel...
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