Escribo porque cada emoción es única, porque cada emoción es el momento, porque cada emoción es diferente cada vez. Y todas esas emociones dan un respiro a mi alma. De ahí que cada momento vivido resulta único, especial, perfecto si tiene que ver con él.
¿Qué sería la vida sin emociones, sin sueños, sin recuerdos o sin imaginación? Se quedaría muy vacía. Por eso, cuando escribo pongo mi alma en cada palabra, porque soy consciente de que estoy describiendo, muchas veces, una emoción y eso es un instante único. No volverá.
Y las mejores emociones son las que tienen que ver con él: el sentimiento de plenitud que me embarga cuando él está, lo mejor persona que me siento cuando me miran esos ojos cargados de bondad, la paz que siente mi alma cuando me brinda una sonrisa, lo reconfortante que es escuchar su voz y cómo se aceleran los latidos de mi corazón.
Daría un mundo entero por caminar un rato con él, hoy que hace menos calor que otros días. Aunque, pensándolo bien, es posible que hoy le vea de nuevo.
¿Qué sería la vida sin emociones, sin sueños, sin recuerdos o sin imaginación? Se quedaría muy vacía. Por eso, cuando escribo pongo mi alma en cada palabra, porque soy consciente de que estoy describiendo, muchas veces, una emoción y eso es un instante único. No volverá.
Y las mejores emociones son las que tienen que ver con él: el sentimiento de plenitud que me embarga cuando él está, lo mejor persona que me siento cuando me miran esos ojos cargados de bondad, la paz que siente mi alma cuando me brinda una sonrisa, lo reconfortante que es escuchar su voz y cómo se aceleran los latidos de mi corazón.
Daría un mundo entero por caminar un rato con él, hoy que hace menos calor que otros días. Aunque, pensándolo bien, es posible que hoy le vea de nuevo.
¿Qué dura una emoción?
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