viernes, julio 16, 2010

Sol y café

He ido a un organismo público de esta ciudad; me costaba caminar entre las calles empedradas, pero apetecía caminar. Por lo general, suelo coger el coche para todo, así que no viene mal caminar de vez en cuando. Lo que ocurre es que terminas parando por la calle a hablar con unos y con otros y lo que podrían ser veinte minutos se convierten en una hora de reloj.
Cuando volvía, me ha dado por mirar hacia la derecha y he pensado: “Mira dónde está”.
Iba a decir que he sonreído, pero me he levantado risueña. Supongo que he sonreído un poco más.

Es hora de tomar un café. ¿Quién sabe? Nunca sabes a quién puedes encontrarte en el café.

No hay comentarios: