Akihabara es el barrio de la electrónica y el manga. Es un mundo aparte, lleno de lo que aquí se denominaría “freaks”, gente disfrazada de héroes y personajes de manga, las camareras japonesas en medio de las calles con enormes pancartas que te invitaban a acceder a unas escaleras, un mundo de máquinas, un planeta de marcas conocidas internacionalmente y unos precios tirados. Porque estábamos en Japón y allí los aparatos eléctricos están a un precio inferior que en nuestro país.
Antes de ir a Japón deseaba comprarme una cámara de fotos profesional. Allí había tanto entre lo que elegir que resultaba difícil. Al final traje una Canon. Pero me hubiera traído todo Akihabara conmigo: portátiles de media pulgada (del tamaño de una tableta de chocolate) en colores fucsia y naranja de la marca Sony Vaio (¡cuándo llegarán aquí!) que eran íntegramente japoneses (ni siquiera se podía cambiar al inglés); la iPad de Macintosh en mis manos, que me quería traer una de las que tenían de prueba (si mal no recuerdo costaba 58.800 yenes; no sé lo que vale en España); móviles para ver los canales de televisión (japoneses, claro); los accesorios electrónicos más inimaginables para el coche (en japonés); y tantos aparatitos para los que no tengo nombre… Aquello es el paraíso para los amantes de la electrónica.
El distrito de la electrónica se extiende alrededor de la estación de Akihabara, junto a la cual hay un bazar de tiendas donde se vende todo tipo de productos electrónicos. El mercado creció tras la IIª Guerra Mundial, cuando el ejército quiso deshacerse del excedente de material del que disponía. Los estudiantes de las universidades vecinas, muy necesitados de dinero, compraban estos excedentes y fabricaban radios –símbolo de posición del que había una gran demanda- para venderlas en las aceras o en las diminutas tiendas de la zona. Con la posterior mejora de la economía, la producción se centró en grandes electrodomésticos como televisores, lavadoras y refrigeradores.
Hoy, la informática, la telefonía móvil y los juegos de ordenador van ganando terreno. Es fácil encontrar productos de marca con entre un 3% y un 10% de descuento, y en ocasiones más.
Y qué de gente había en Akihabara…
En el restaurante donde comí aquel día tenía enfrente a tres japoneses, mayorcetes ya, que no levantaban los ojos de sus Play Station portátiles.
Akihabara en imágenes:
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