
Hoy he ido al café esperando verle, esperando que apareciera, pero no. Han venido los otros, pero no quien me interesaba. Me he quedado algo ‘planchada’, porque me apetecía verle y preguntarle por el sábado.
Así que el café me ha resultado hoy un poco amargo.
Claro, porque necesitaba verle. Un lunes se coge con más fuerza si aparece él en cualquier lugar y en cualquier momento.
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