
He hecho una pausa para leerme este libro de cuentos cortos y humorísticos de Antonio Ozores. Nunca había visto un libro suyo, e imagino que se aprovechan de que falleciera hace unos meses para reeditar todo lo que haya escrito.
En este libro los cuentos duran una página y todos tienen moraleja. A veces he hace sonsacar una carcajada, aunque te das cuenta de que muchas de esas lecciones morales dan en el clavo.
"Por un amor fallido, una pulga se suicidó tres veces
Fue una pulga hembra. Se llamaba Celia García. Era como una niña, sólo tenía tres días de vida. Su marido la abandonó en el mismo momento de su boda, antes de consumar el matrimonio. Se puso sentadita encima de una vía a esperar que pasara un tren... Lo hizo en una vía muerta. Nada. Se dirigió a una calle en que suponía que pasarían muchos coches, y se acostó en el suelo... Era una calle peatonal. Nada. Desesperada. Se fue a las Torres Kio y se tiró desde lo más alto. Vino una racha de viento y se la llevó hasta dejarla sobre el brazo desnudo de un obrero de la construcción. Ya que estaba allí, desayunó. Puso la cabeza sobre un spray mata-pulgas y chupó en la boquilla. Nada. El spray era aceite de oliva. Engordó seis miligramos. "Yo ya he hecho todo lo posible por suiciarme", argumentó, "me parece que voy a salir con aquel pulgón de la vid que conocí subido en una bicicleta". Y saltando varias veces con alegría se dirigió a su encuentro, con tan mala fortuna que un chicle escupido por un niño cayó sobre ella, y después un zapato del mismo niño pisó el chicle y a ella. Murió Celia García el dos de marzo de 2008 a las cinco de la tarde.
MORALEJA: Dios es el que elige el día de tu final, no tú".
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