
Me he quedado algo dormida en uno de los sofás de la bodega. Al llegar tan tarde a casa no me apetecía salir al bar a tomar un café, más que nada porque hubiera estado tan poco tiempo que hubiera sido como no salir. Y entonces he cerrado los ojos y me he encontrado de nuevo en la terraza del Hollywood.
Y he recordado cuando venía a casa y he visto su coche. He mirado en el otro asiento y he observado el proyecto, con el plano de una pieza. Algún día se lo tengo que enseñar.
Estoy cansada y me apetece leer un poco, que llevo un tiempo que me da pereza coger un libro, aunque también llego tan cansada que enseguida caigo dormida. O pienso en él y me olvido del resto. Es su magia.
Me quedan aún tres días que escribir sobre Japón: Akihabara (Tokio), Ginza (Tokio) y Nikko. Pero pueden esperar.
Hoy era martes y trece. Hace unos meses alguien me dijo: "Es un día más". Desde entonces siempre que veo el trece me acuerdo de aquel momento. Se me ensancha el alma y pienso en que es tan sólo eso: un día más.
Voy a leer un rato, aunque ¿quién sabe? Quizás piense en él y entre en un sueño perfecto. Y sólo puede ser perfecto si sueño con él.
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