miércoles, octubre 28, 2009

Y la paloma emprendió el vuelo

Esta mañana no hubiera sabido encontrar la relación. Esta mañana era alguien muy lejano, pero entonces me han dicho quién era. Era aquel hombre al que le temblaba el pulso al tomar una copa de vino, que iba abrigado hasta el tuétano en las tardes más calurosas del estío, aquel al que le pregunté si era familia del alcalde y me dedicó una mirada agradecida. Recuerdo que hablé con él porque sentí mucha pena al observarle profundamente: se notaba a leguas que era alcohólico y, sin embargo, nunca le vi molestar a nadie. Él se tomaba su copa de vino y a veces hablaba, por lo general cuando alguien cercano entablaba una conversación con él.
Pues me ha dado mucha pena saber que se ha ido para siempre.

Siempre he contado con una solidaridad extrema hacia las personas que considero desfavorecidas y no han hecho mal a nadie. Éste es un caso de ellos. Así que recuerde, en Salamanca conocí al poeta que vendía sus versos en la plaza del Corrillo. Todo un personaje, celebérrimo en la ciudad, no sólo por su poesía sino por su cultura. Llamaba la atención una larga barba de nieve y su vestimenta algo pasada de moda. Y todos los días, al entrar en la Plaza Mayor, allí estaba con su pequeño puesto de libros, siempre sonriente. Era un personaje peculiar. Así le recuerdo.

No hay comentarios: