
He hecho algo que no debería haber hecho, pero no pienso arrepentirme. Como siempre hay que culpar a alguien o a algo, la culpa esta vez será del Ballantine's, que hoy he variado las cervezas por el whisky porque hacía frío y, de alguna manera, había que entrar en calor.
Subíamos en el coche y observaba las estrellas. El cielo estaba tan despejado que daba gusto mirar hacia arriba. Y en ese momento tenía que compartirlo con una persona, y lo he compartido. Pero ahora... siento que tengo el corazón en un puño.
Creo que si me convencen cinco minutos más me quedo allí. Ha sido por seguridad por lo que yo he venido ahora y no más tarde. Igual empiezo a dejar los riesgos a un lado e intento pisar sobre suelo firme. No sé.
En cuanto he mirado al cielo sólo he pensado en una persona y en lo que me gustaría buscar constelaciones con él.
Creo que tengo que replantearme muchas cosas, sobre todo cómo sacármelo de dentro. No puedo estar así. Estoy coladísima, pero no veo ninguna señal por su parte, ningún movimiento. Entonces me parece absurdo pensar tanto en ciertas cosas en las que quizás no debería pensar. Si no quieres que una planta crezca lo más rápido es arrancarla de raíz, pero ¿cómo voy a arrancarme el corazón?
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