sábado, octubre 24, 2009

¿Salir o no salir? Ésa es la cuestión


Sólo con pensar en todo el tiempo que me va a llevar maquearme me da pereza. Lo que más cuesta es alisarme el pelo, que me llevará una hora larga. Y si quedamos a las 22.30h. todos los días, no es que llegue tarde, es que llegaré muy tarde. Da igual, porque siempre me quedará el teléfono para preguntar dónde están.
Pero más que la pereza por prepararme, hay una causa de mayor peso que me está haciendo que me replantee salir esta noche. Tantos meses deseando encontrarme con él para que llegue un día en que no quiera encontrarme con él. Y suele ocurrir que cuando no quieres ver a una persona es cuando la ves.
Si eso ocurriera, no sé lo que haré. Soy consciente de que dentro de mí lucharán dos fuerzas de enorme magnitud: una pugnará por que me quede hablando con él sin importar nada más, sin pensar en las consecuencias, disfrutando de ese momento y añadiendo una décima más de afecto; la otra, en toda su sensatez, lidiará por salir huyendo, por evitar mirarle a los ojos, por dar media vuelta y abandonar en una cuneta cualquier tipo de sentimiento.
No sé. No tengo ganas de fiesta, pero también necesito desconectar un poco de la semana, que ha sido algo dura.

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