jueves, octubre 29, 2009

Anoche

Anoche me quedé dormida sobre la cama. Me ocurre muchas veces, pero generalmente me pilla haciendo algo, como por ejemplo leyendo. Anoche, empero, no hacía nada. Me tumbé y pensé en él, disfrutando de ese momento en que me decía: "No tengo sueño, así que no me quedaré dormida". Pero sí que ocurrió, empecé a pensar en él y terminé soñando con él. Volví a soñar y a estremecerme cuando sus dedos tocaban mi piel. No exagero cuando hablo de su tacto. Esas manos son únicas, tan suaves que inducen a imaginar sentimientos ávidos de caricias. De ahí el estremecimiento.
Estoy segura de que, si ahora cerrara los ojos, pensando en esas manos casi mágicas, volvería a quedarme dormida y soñaría con él.

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