jueves, octubre 08, 2009

El día de hoy tiene una luz especial

Hoy no es un día como otro cualquiera, porque por mi parte hay un nerviosismo palpable, al menos en el momento en que lo pienso. Sin embargo, a medida que pasan las horas tengo un nudo en el estómago que se va ensanchando cada vez más. Es mejor no pensarlo. Ya dije hace unos meses que parezco una quinceañera en situaciones así.
La verdad es que se me debe notar no el nerviosismo sino muy feliz. Me brillan los ojos, lo sé, por eso me lo han notado esta mañana en el desayuno. Todos los días desayuno con dos chicos. Empezamos viniendo cada uno por su lado y ahora hemos creado nuestro grupito. Los últimos días, que no he desayunado en la cafetería, sé que han preguntado por mí, igual que yo pregunto por cualquiera de ellos si no viene. Pues ellos son los que me han dicho que se me veía feliz. Y esa felicidad no es algo que me haya propuesto tener al abrir los ojos esta mañana. Es algo innato, por el momento previo, por robarle dos minutos de su tiempo, por saber cómo es el lugar donde pasa tantas horas al día. Y sobre todo por mirarle, escucharle, hablar con él, estar a un palmo de su cuerpo.

Llego tarde a la peluquería.

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