
Uno de los momentos en que más disfruto del día es cuando regreso a casa. Conduzco con tranquilidad, gozando del momento, pensando en lo que haré cuando llegue a casa -aparte de quitarme los zapatos-, incluso cantando a voz en grito cualquier canción de Europa FM, porque eso sí, tengo que escuchar la radio. No sé por qué. Quizás porque si grabo algún CD suelo terminar aprendiéndolo y enseguida me canso de escuchar las mismas canciones. Eso me recuerda otro momento en otro lugar y en otro coche lleno de música. Una música que, en la mayor parte, a mí también me gusta.
Es ese momento en que regreso a casa cuando me desprendo de preocupaciones, van quedándose por el camino, para recogerlas mañana de nuevo. Y ahora, al mirar hacia fuera, me sorprende lo pronto que anochece ya. En verano me quejaba porque el sol me deslumbraba al ir a casa y ahora no es de mi agrado volver de noche.
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