
La tristeza es un estado del ánimo tan pesaroso que es preferible que no llegue nunca.
Cuando volvía a casa creíame enfadada, pero no es tanto el enfado sino la desazón que traía conmigo.
Me da la ligera sensación que lo de hoy me va a costar muchas noches sin dormir, muchas palabras sin decir, muchas lágrimas sin derramar.
No es tan fácil replegar ese abanico de sentimientos que se abrieron cual paraguas hace unos meses. No es fácil radicalizar todo. No es fácil quitarse de todo. Y cuando pienso en olvidar veo un pozo muy negro en mi estómago. Y duele. Duele tanto que es insoportable.
Siento que se ha roto algo dentro de mí, y veo casi imposible recoger todos esos pedacitos.
Quizás esté equivocada. Ojalá estuviera equivocada... Pero hasta la ilusión de equivocarme por una vez la he perdido también.
(*) Traurigkeit: En alemán, 'tristeza'.
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