
Se trata de una medicina única para todos mis males, pero evito las palabras que están relacionadas con la medicina, de ahí lo de conjuro, además esto suena a hechizo, a magia. Igual me ha hechizado -sin quererlo, claro-.
Es que realmente no hay días malos en mi vida. Puedo estar mejor o peor, pero en cuanto cierro los ojos y pienso en él me siento tocada por una felicidad incierta. Y yo pregunto: ¿Cómo es posible esto si desconozco lo que él piensa? Pero indudablemente me siento desbordada por un abanico de sentimientos positivos.
Dijo Martin Luther King que "si supiera que el mundo se acaba mañana yo hoy todavía plantaría un árbol". Pues yo si mañana acabara el mundo sé que el último pensamiento del último minuto se lo dedicaría a él.
Así, puedo estar enfadada desde primera hora de la mañana, pero si se me ocurre cerrar los ojos y aparece su imagen, que es lo primero que veo cuando cierro los ojos, sonrío de manera inconsciente y me siento algo mejor. A este tipo de sentimientos me refiero cuando digo que me aporta tranquilidad y paz.
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