sábado, octubre 10, 2009

Un buen descanso

Eran las 11.30h. cuando he abierto los ojos dispuesta a levantarme. He sentido una extrañeza inusual. Quizás por el hecho de que no estoy acostumbrada a despertarme tan tarde, aunque sea sábado. Al menos puedo decir que he dormido nueve horas seguidas, lo que hace que esté lo suficientemente descansada; ha desaparecido el sueño acumulado de los últimos días.
Luego han empezado las llamadas: mis padres diciendo que Lisboa no está nada mal, mi hermano diciendo que tienen el hotel en el otro lado del Tajo y que se dirigían a ver el Alcázar (de Toledo) y luego una vecina de una Comunidad soltando improperios: me he callado esperando tranquilamente a que terminara y después, ante mi silencio, ha preguntado: "¿Sigues ahí?". Era el momento de explicarle lo que iba a hacer. Poco rato después otra llamada de una vecina para que le dé unas llaves, por lo que he quedado esta tarde con ella. La gente no comprende que los sábados no trabajamos (a no ser que sea una urgencia) y que el teléfono de Urgencias es única y exclusivamente para urgencias. Al final, no te importa; si puedes hacer lo que te piden lo haces, aunque sólo sea para que estén contentos, o quizás también porque te sientes bien dándoles lo que te piden. De todas formas, yo iba a ir un rato a la oficina para redactar un Acta, así que tampoco me supone un esfuerzo terrible.

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