
Dicen (el libro de El secreto, un fraude, para más inri) que si visualizas mucho una imagen, un deseo o un sueño en tu cabeza... al final se convierte en realidad.
Bien.
Yo me quedo dormida muchas noches imaginando que estoy abrazada a él (y no a la almohada) mientras que intercambiamos algunas impresiones hasta que nuestras voces se van apagando en la oscuridad.
He soñado en innumerables ocasiones que estábamos en un avión, con las cabezas unidas, viajando hacia cualquier parte del planeta. Sólo recuerdo que él siempre estaba junto a la ventanilla y abajo siempre se veía el azul del mar.
No voy a seguir porque tengo mucha imaginación, abundantes deseos y maravillosos sueños que giran en torno a él. He leído en alguna parte, en el día de hoy, que los deseos son formas que adoptan las necesidades humanas. Dudo de la afirmación por el hecho de que hay deseos que no se pueden cumplir, tan irreales como son.
Me pregunto si es cierto que si deseo mucho una cosa se terminará cumpliendo. Yo creo que, más que una cuestión mental, es una cuestión de llevar a la práctica.
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