viernes, octubre 02, 2009

Viernes noche

No acabo de llegar y ya me estoy preparando para salir. Cuando a las 21.00h. he bajado del autobús, he comprobado que aún hay quien sigue trabajando. Un coche más allá ha venido a verificarlo. Pero iba tan inmersa en la conversación que apenas me he parado a pensar en ello.
No sé qué nos deparará esta noche. Si bien es cierto que en el autobús dejaba a veces la lectura para pensar en él y que tengo nervios en el estómago... es bastante probable que en estos momentos esté siendo víctima de un pálpito. Pero, con la elección de esta tarde en Copenhague, queda claro que las corazonadas no funcionan.
Por una parte me muero por salir por Santo Domingo y encontrarme con él. Por otra parte, prefiero descansar hoy, pero no porque lo necesite, sino porque me imagino una situación delante de él y no sabría qué decir. Igual es mejor que no nos veamos.
Al final lo dejaremos en las manos del ¿destino? (aunque yo no crea en esto), ¿de alguna fuerza superior que yo no pueda controlar? Que sea lo que tenga que ser.

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