domingo, marzo 01, 2009

Marzo lluvioso

Las expectativas para marzo son buenas, aunque el mes haya empezado lluvioso. Parece mentira que el sol primaveral de que disfrutábamos los últimos días se haya ocultado y haya empezado a llover monótonamente. Aunque no me gusta que llueva, reconozco que he sentido cierto regocijo, como si me apeteciera realmente.
Con marzo acaban ciertas cosas; finalizan mis seis meses en el infierno. La última semana ya podré beber alcohol y, sobre todo, ir de cañitas y no cambiarlas por un mosto. También acaba el invierno, aunque ya se notan los días más largos al atardecer y el diluvio de gente por todas las calles. Y, por fin, termina mi multa de la Biblioteca de las Conchas (creo que a mediados de mes ya podré de nuevo volver a sacar libros).
Llegan otras que prefiero no contar por aquí. El diez es el cumpleaños de F., pero el orgullo no me deja llamarle. Sé cómo terminaría la conversación: "Mira que nacer el mismo día que el terrorista más buscado del mundo..." y su mosqueo momentáneo. Además, no tengo que pasar por los momentos previos de nervios y ansiedad siempre que tengo que hablar con él. Siempre me llevo el peso de la conversación, aunque a veces a él también le tiembla la voz. 
Empieza marzo, bienvenido sea. Bienvenida sea también esta lluvia constante.
El calendario de Caja Duero dedicado a Ciudades Patrimonio de la Humanidad muestra Salamanca con la gente portando paraguas y con una fachada libre de turistas. 

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