jueves, marzo 05, 2009

Alto Riesgo

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Sigo con Ken Follett y sus historias de espías de la Segunda Guerra Mundial. Aquí la historia transcurre en los últimos días del mes de mayo y primera semana de junio de 1944. Los aliados buscan el momento propicio para desembarcar en Francia y los alemanes esperan una invasión de grandes magnitudes por la costa que desean prevenir. Para ello tienen su central de comunicaciones en un palacio de Sainte-Cecile ocupado por la Gestapo, cerca de Reims.
Esta historia es una historia de mujeres, pues las protagonistas, las espías que se encargan de sabotear las comunicaciones de los alemanes, son las únicas capaces de entrar disfrazadas en el palacio gracias a una enorme astucia. Son las "grajillas".

Según la leyenda, una grajilla de Reims le robó el anillo al obispo de la diócesis. Los monjes no consiguieron descubrir al ladrón, de modo que el obispo le lanzó una maldición. Al cabo de unos días, la grajilla apareció hecha unos zorros, y todos comprendieron que estaba padeciendo los efectos de la maldición y debía de ser la culpable.
El día acabó,
la noche llegó,
Monje y motilón
buscaron en vano
candelero en mano.
Con la luz del alba
la vio un buen hermano:
desplumada y calva,
coja, alicaída,
llegó la grajilla.
Y todos al verla
gritaron: <<¡Fue ella!>>.
Y, como era de esperar, encontraron el anillo en su nido.

Flick Clariet lleva cuatro años en la Resistencia. Ha sobrevivido gracias a su inteligencia y a su sangre fría. Entre los ingleses, es una especie de heroína, aunque los del MI6 (servicio de inteligencia inglés) no la tienen en tanta estima. Junto a su marido Michael Clariet y un grupo de rebeldes franceses intentan atacar la central de operaciones telefónicas de Sainte-Cécile, pero el MI6 no les ha dado información correcta, de ahí que la operación termine en fracaso. En el tiroteo, el matrimonio consigue escapar delante de las narices de un alto mando alemán, Dieter Franck, el mayor encargado del contraespionaje, que se queda admirado ante la fortaleza de Flick.
Con medio grupo detenido y torturado en los sótanos de Sainte-Cécile, Flick regresa a Londres y expone su nuevo plan: que un grupo de mujeres entre en el palacio haciéndose pasar por limpiadoras. Tiene el pase de una tía francesa de su marido, que enseguida falsifican. Al principio, su plan es rechazado, pero gracias al apoyo de un americano mano derecha de Montgomery, Paul Chancellor, consigue que den luz verde al plan de Flick. Entre el jefe de la joven, Percy Thwaite, el militar norteamericano y la mayor Clairet reclutan a un grupo de jóvenes que hablen francés, casi todas sacadas de los historiales de mujeres que han sido rechazadas por el EOE (Ejecutivo de Operaciones Especiales), el sistema de espionaje inglés para el que trabaja Flick. Entre esas seis mujeres necesita una experta en explosivos y otra que controle el sistema de comunicaciones telefónicas: Diana es una noble inglesa, cazadora y buena tiradora, gran amiga de Flick; Ruby está en la cárcel por asesinato, pero tiene gran carácter e iniciativa, además es una mujer muy dura; Maude es una joven corta de luces; Jelly es una cuarentona que en el pasado se dedicaba a saltar cajas fuertes con explosivos; Greta es un hombre que se disfraza de mujer, pero trabaja en el servicio telefónico inglés, ha venido de Alemania y arde de deseos por vengarse de sus compatriotas; Dénise es una aristócrata que envía el MI6, pero que Flick termina rechazando por bocazas.
Las mujeres son entrenadas para lanzarse en paracaídas, disparar armas de fuego, pelear cuerpo a cuerpo y un largo etcétera, en tan sólo dos días. Flick no les cuenta el verdadero objetivo del plan, sino que les dice que van a volar una vía férrea que lleva y trae suministros entre Alemania y Francia. Antes de marchar, Flick se da cuenta de que se ha enamorado de Paul.
En las cercanías de Reims, el comandante alemán Franck las está esperando, gracias a que ha capturado la radio de un espía inglés con sus claves y códigos. Pero Flick se huele algo extraño y le pide al piloto que les lleve a su próximo destino: Chartres. En el descampado, Michael Clariet y sus acompañantes son arrestados, y tampoco saben lo que ha ocurrido.
Las "grajillas" llegan a la estación de Chartres y en París se ven obligadas a hacer transbordo, pero Flick se encuentra con su retrato por toda la ciudad. Consiguen escapar, gracias a dos gendarmes, de la estación y llegar a un hotel donde nadie las denunciará a los alemanes. Flick le compra una peluca negra a una prostituta y cambia su aspecto completamente. Esa misma noche, Maude y Diana, que se han hecho amantes, desaparecen. Ruby y Flick van a buscarlas al Ritz, pero es tarde: Dieter Franck las captura y las tortura hasta enterarse de todos los detalles. Pero no sabe el verdadero objetivo del grupo. Flick conseguirá escapar a Sainte-Cécile y burlará varias veces al alto mando alemán, que está cegado por atraparla y, con ella, a toda la Resistencia.
Ruby es atrapada antes de entrar en el palacio y Flick con Jelly y Greta consigue engañar a los guardias de seguridad del centro de comunicaciones. Después de hacer explotar el sistema central de operaciones telefónicas, salva a Ruby. Sólo Flick y Ruby conseguirán salir ilesas del palacio. Pero Franck comprende que aún le queda una solución para atrapar a la Tigresa: sonsacar a Michael Clariet cuál es el campo de aterrizaje alternativo donde las chicas tomarán el avión. Y Michael se lo dice, pero consigue hacer sonar la bocina del coche para alertar a su esposa. Flick apuñalará en el ojo a Dieter, el único que ha logrado sobrevivir dentro del coche, y conseguirá escapar, junto a Ruby y Paul. Es la madrugada del 6 de junio de 1944. Sobrevuelan el Canal de La Mancha y desde el aire consiguen ver el mar lleno de buques dispuestos a invadir Francia.
La misión ha sido un éxito, a pesar de las vidas humanas perdidas. Un año después, Flick se vuelve a casar, esta vez con Paul Chanchellor.

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