
Éste es uno de los relatos más famosos de Edgar Allan Poe.
La desaparición de un linaje está en estrecha relación con la destrucción del edificio.
El narrador ha sido invitado por Roderick Usher, que le hace partícipe de su enfermedad, sus achaques y sus principios de locura. Su hermana Madeline también tiene una extraña enfermedad. El visitante sólo la ha visto una vez y su aspecto le ha parecido siniestro. Pocos días después, la joven morirá y Roderick la encerrará en la cámara mortuoria, esperando unos días para sepultarla definitivamente.
Una noche de tormenta, varias jornadas después, el visitante se despierta por ruidos en los tablones y piedras de la Casa Usher y se reúne con su amigo, que tiembla de pánico. Es entonces cuando le explica que lleva oyendo ruidos desde hace varios días y que detrás de la puerta está Madeline, que fue encerrada viva en la cámara mortuoria. Cuando una ráfaga de viento abre la puerta, la figura de la joven aparece allí y se echa sobre el cuerpo de su hermano, que cae muerto al suelo.
El visitante huye despavorido, no sin antes echar una última ojeada hacia atrás, para ver cómo la Casa Usher se resquebraja y se hunde en el estanque.
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