martes, marzo 10, 2009

Escarnio público

Hoy es un mal día. 
A veces cometemos acciones que, después de varias horas, no permiten justificaciones plausibles. Quizás esto debería escribirlo en otro sitio. Ahora comprendo la magnitud de un grano de arena que provoca un alud en una montaña. Ayer no me paré a pensar en las titánicas consecuencias que podía acarrear ese pequeño grano de arena. Hoy siento que la montaña se me viene encima.
A veces no somos conscientes de que un simple "click", una simple palabra, una única mirada es suficiente para provocar un terremoto. No sé quién dijo una vez que una sola palabra basta para poner en jaque a todo un reino.  
Siéntome azorada, arrepentida por algo que no debía haber hecho. Me imagino arrodillada ante el tronco macizo de madera donde tengo que colocar mi cabeza, mientras la gente arroja tomates y pronuncia palabras impronunciables. Porque en estas ocasiones te das cuenta de que cualquier persona aprovecha este escarnio público para hacer tambalear tu moral.
Hoy tengo que pedir disculpas. Me cuesta horrores expresarme al respecto. Siempre cuesta pedir disculpas. 
Dentro de unos meses me reiré de esta situación, me parecerá una nimiedad sin importancia. Pero ahora siento que estoy a punto de pasar por la guillotina. 
Sé que tengo que hacerlo desde el corazón. Por eso cuesta tanto... No debería demorarme, aunque por una vez haré gala de una paciencia de la que carezco, porque si ahora expresara mi disculpa es muy posible que me echara a llorar.
Nadie mejor que uno mismo sabe los fantasmas y los monstruos que se alojan en nuestro interior.

No hay comentarios: