jueves, marzo 12, 2009

En las montañas de la locura

Un grupo de exploradores de la Universidad de Miskatonic decidieron realizar un viaje para investigar la Antártida. Llevaban sofisticados aparatos científicos para extraer las rocas que había bajo el hielo.
Unos cuantos buscaron un puesto de avanzadilla y prepararon un campamento al amparo de elevadísimas montañas (más altas que las del Himalaya). Tiraba un viento impresionante cuando uno de los hombres abrió una cavidad en una ladera y se encontró con una caverna llena de extraños seres fósiles de naturaleza animal y vegetal de hacía millones de años. Entre ellos destacaban los fósiles de unos extraños seres. Lake estuvo informando sobre lo que acababan de encontrar, pero al día siguiente sólo escucharon el silencio. El resto decidió ir a explorar y encontrar al grupo. En el campamento no había ni rastro de vida y faltaban ocho de los ejemplares que habían encontrado, así como un hombre y un perro.
Dos de ellos decidieron explorar más allá de las montañas con una avioneta y uno volvió con una enajenación mental grave. Detrás de las altas montañas encontraron una vasta ciudad, entre el hielo, de edificios tallados en la roca. Posaron la avioneta para ir a investigar en uno de los edificios y se encontraron con magníficas tallas en las paredes, pero nada de vida. Siguieron caminando por los oscuros túneles y haciendo fotografías y bocetos. A través de la historia reflejada en los relieves murales, comprendieron que aquellas antiguas ciudades habían sido construidas por los Grandes Antiguos venidos desde las estrellas cuando la Tierra era aún un planeta joven. Para levantar las ciudades crearon a los shoggoths, que eran una especie de criados. Pero los shoggoths se rebelaron cuando los Grandes Antiguos (los ejemplares que habían encontrado Lake y su grupo) abandonaron sus ciudades terrestres por las acuáticas. 
Los dos hombres siguieron los túneles y llegaron a una sima, donde había utensilios del campamento de Lake, y los cuerpos del explorador y el perro desaparecidos. Entonces comprendieron que los Grandes Antiguos desaparecidos les habían precedido. De repente escucharon los graznidos de gigantes pingüinos albinos y ciegos, que a su paso se mostraron pacíficos. Siguieron caminando y se encontraron con varios de los Antiguos decapitados. Entonces comprendieron el significado de los últimos relieves y gritaron. Por los túneles se empezó a escuchar un terrible sonido: "Tekeli-li", que se iba acercando. Entonces echaron a correr instintivamente, pero lograron mirar al espantoso shoggoth que venía detrás de ellos: una especie de masa oscura que corría a gran velocidad tras ellos. Se sintieron libres al salir al aire libre y llegar a la avioneta. El terror aún siguió en el aire y los dos hombres prometieron que jamás iban a contar su aventura. Pero ahora, cuando un grupo de exploradores ha anunciado que irá a la Antártida, ellos se han visto obligados a contar lo que vieron.

Shoggoth 

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