domingo, marzo 15, 2009

El Asiduo de las tinieblas

Éste es el último relato de la Narrativa completa, lo cual me produce una extrema sensación de vacío indescriptible e infinita pena. Imagino que en un tiempo lo retomaré y volveré a perderme entre las magistrales historias del Genio. El segundo volumen es mucho mejor que el primero, debido sin duda a que los textos son más maduros y los personajes están mejor perfilados, todo unido a la búsqueda incesante de escenarios sublimes magníficamente descritos.
En una de las notas leí que H.P. Lovecraft en una de sus cartas contaba que había destruido la mayor parte de sus escritos (muchos de los cuales han quedado inmortalizados a través de sus poesías). Me pregunto cuál hubiera sido su legado si no hubiera muerto tan joven (46 años) y si no hubiera destruido todo eso...

Robert Blake aparece muerto en el estudio de su casa de Providence, frente a la ventana desde la que se ve la iglesia abandonada de Federal Hill. Muchos creen que falleció debido a la descarga eléctrica de un rayo, pero su cadáver no está chamuscado, y su rostro revela una profunda expresión de terror.
En su diario cuenta que llegó a Providence para dedicarse a la escritura y la pintura. Desde su ventana se veía una iglesia abandonada y oscura, que los pájaros evitaban. Todas las tardes se sentaba en la ventana y se imaginaba historias, hasta que un día decidió visitar ese templo.
En las laberínticas calles de Federal Hill, zona poblada por italianos, todo el mundo al que preguntaba huía y hacían signos con las manos en contra de un mal insano. Blake, cuando encontró la iglesia en ruinas, entra y recorre sus oscuros y silenciosos muros. En una estancia pentagonal con siete sitiales vacíos hay una caja con una piedra que reluce. Su mirada no puede apartarse de esa enigmática piedra. En un rincón yacen los huesos desparramados y carcomidos de un periodista, del que aún se conservan parte de sus notas y papeles. En las notas se habla de un ser de la oscuridad que sólo puede regresar al mundo si alguien mira fijamente el Trapezoedro Resplandeciente. También encuentra información sobre ciertas desapariciones para hacer sacrificios rituales a través de una secta de las Estrellas. Antes de que caiga la noche, Blake huye aterrorizado en casa. Desde su ventana sigue observando la oscura iglesia en ruinas. Sus temores se hacen realidad cuando lee los periódicos: personas que desaparecen misteriosamente, ruidos de aleteos en la oscuridad, vidrieras rotas... Blake cae en una depresión nerviosa, pues sabe que ese extraño ser de las tinieblas vendrá a por él. Y una noche de tormenta en que se va la luz... los italianos apostados junto a la iglesia escuchan las enormes alas negras que salen y ven una sombra más oscura que la noche surcar el cielo en dirección a la casa de Blake.

El final es un guiño a Edgar Allan Poe, porque se supone que el Asiduo de las tinieblas y Robert Blake comparten la misma alma (La caída de la casa Usher).

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