jueves, marzo 19, 2009

En mitad de la noche

He vuelto a desvelarme en mitad de la noche. Los monstruos y los fantasmas amartillan mi cabeza una y otra vez. Al final, me lío leyendo a Edgar y es un sin parar. Siento la agonía de mis músculos que buscan un descanso que nunca me abrazará.
Y entre las brumas de recuerdos ha llegado la ráfaga de la primera vez que pasé una noche en vela. Tendría unos cuatro años y lo sé porque tengo ligeras nociones de lo que me rodeaba. Era nuestra primera casa. Mi familia se mudó un año después a otro lugar. Y lo que recuerdo son las rendijas de la ventana y la luz difuminada de la luna que se colaba en la habitación. Recuerdo que mis ojos se habían familiarizado con la oscuridad y que mi hermano dormía plácidamente en la otra cama.
Desde entonces he pasado muchas noches desvelada, buscando la luna y una estrella muy brillante.
Se avecinan cambios, muchos cambios. Y el motivo de esos cambios incrementa mi ansiedad, la maldita ansiedad que no me deja dormir. Me espera un día de zombies.

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