sábado, marzo 14, 2009

El ser del umbral

Daniel Upton explica por qué ha matado a su mejor amigo, Edward Derby, recluido en el Sanatorio mental de Arkham. A pesar de la diferencia de edad, Edward y Dan compartían conocimientos y las mismas curiosidades intelectuales. 
En su infancia, Edward estuvo sobreprotegido por sus padres, hasta el punto de quedarse en casa jugando en solitario, lo que le convirtió en un niño retraído (es un rasgo de paralelismo con la infancia de H.P. Lovecraft) y de voluntad débil. En la Universidad Miskatonic estuvo en contacto con libros prohibidos, como el Necronomicon y los Manuscritos Pnakóticos y, muy pronto, se vio influido por las artes oscuras. Se mantuvo soltero y sobreprotegido por sus padres hasta bien entrados los años treinta, en que falleció su progenitora. Fue entonces cuando conoció a Asenath Waite. Los dos compartían los mismos gustos por la magia oscura, llevando las hechicerías a la práctica. Pero los rumores sobre los Waite eran inquietantes. Hija de Ephraim Waite, que supuestamente estaba muerto, provenía de Innsmouth, la desolada ciudad de la que nadie que estuviera cuerdo quería saber nada. Su padre se casó a una edad avanzada con una mujer que nadie había visto y Asenath era fruto de ese matrimonio tardío. La muchacha se quejaba del hecho de no haber sido varón para superar las hechicerías de su padre. 
Edward y Asenath se casaron enamorados, aunque el padre de Edward se impuso al enlace. Dan dejó de ver durante un tiempo a su amigo y, cuando le visitó de nuevo, le notó cambiado. A medida que fueron pasando los años, mientras Asenath envejecía prematuramente, Edward estaba cada vez más triste hasta llegar a la enajenación mental. Poco a poco, empezaron a verse cosas extrañas en la mansión de los Derby y Dan comprobó que Asenath entraba en posesión del cuerpo de su marido, mientras recluía a éste en su cuerpo no humano en el desván de la enorme mansión donde vivían. Una de esas invasiones de identidad se produjo delante de Dan, cuando Edward le explicaba nervioso lo que ocurría e, inmediatamente, sufrió una especie de ataque que le llevó a hablar con una extraña lucidez, que a dan le produjo un tenue horror que no sabría explicar.
Varios meses después, un exasperado Edward aparecía en su casa explicándole que Ephraim había invadido el cuerpo de su hija Asenath y que ésta esperaba tomar posesión del suyo en la Víspera de Todos los Santos, pero la había conminado a dejarle en paz. A medida que los nervios se apoderaban de él, Edward decidió avisar a los médicos que le ingresaron en el Sanatorio, encontrando una repentina mejoría en él poco tiempo después. 
Edward volvió a sentir un tenue horror al ver a su amigo tan lúcido y, cuando recibió las llamadas de alguien que no conseguía hablar ("Glup, glup"), lo tuvo claro. Esa noche llamaron a su puerta y un ser que hedía a pescado, achaparrado y con un extraño cuerpo le entregó una nota, donde le explicaba que Asenath había invadido su cuerpo para siempre, a pesar de que supuestamente la había asesinado, que debía matarla e incinerarla para que Ephraim o Asenath o quienquiera que fuese el poderoso ser malvado de la brujería no pudiera tomar posesión de ningún otro cuerpo humano más. 

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