
Un hombre, herido de gravedad, solicita pasar una noche en un castillo. Mientras su criado se adormece, él comienza a leer un libro informativo sobre los cuadros que ocupan la pared del suntuoso dormitorio. Al acercar la lámpara a las páginas, descubre un retrato que le había pasado desapercibido.
Se trata de un retrato oval, de una mujer cuyos ojos parecen tan vívidos que ponen nervioso al que la está mirando. Busca información sobre la hermosa joven y descubre que se enamoró del pintor, pero que éste sólo vivía por y para el Arte. El pintor le propuso hacerle un retrato y ella aceptó, sólo por pasar más horas con él. A medida que el pintor pintaba su obra, la joven se marchitaba lentamente, pero el artista sólo tenía ojos para el lienzo y no quiso ver que a cada pincelada iba matando a la joven. El color de las mejillas del retrato empalidecía cada día un poco más el rostro de la muchacha.
Cuando el cuadro estuvo terminado, lleno de colorido y VIDA, la joven yacía muerta en la torre del castillo.
Es un cuento hermoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario