miércoles, marzo 18, 2009

El gato negro

Hay quien ha visto en este relato un paralelismo entre la vida de Poe: él, su esposa Virginia y su gata Caterina
Dicen que los gatos negros son brujas metamorfoseadas y, para los más supersticiosos, son seres que traen mala suerte. A mí me encantan. 
Mi concepción sobre este relato cuando lo leí con 16 años fue completamente diferente. Hasta que no tuve un gato en casa no era un animal que me llamara especialmente la atención. Eso cambió cuando aprendí a querer y a comprender a estos animales. Uno de sus rasgos principales es que son vengativos, que siempre recuerdan "eso" que les ha hecho mal. Y Poe lo plasma aquí a la perfección.

Un hombre, amante de los animales, se casa y, entre sus animales, su preferido es un enorme gato negro. Su carácter empieza a variar y cae bajo los efectos del alcohol (igual que el autor). Comienza a maltratar a los animales, a todos excepto a Plutón, su amado gato. Pero una noche, al llegar a casa borracho, Plutón se le cruza en el camino y el protagonista le saca un ojo con su cortaplumas. Al día siguiente, cuando se han disipado los efectos de la borrachera, comprende horrorizado lo que ha hecho. El gato huye de él, hasta que finalmente decide ahorcarle.
Esa misma noche, su casa se incendia. El único muro que queda en pie es el que se encuentra en la cabecera de su cama, donde aparece una imagen grotesca sobre el encalado de un gato ahorcado. Su esposa y él, junto a todos los animales, se trasladan a un lúgubre sótano. El hombre busca otro gato parecido al que ahorcó y finalmente, en un bar, se lleva a uno que no es totalmente negro, ya que la barriga es blanca. 
Al día siguiente ve que el gato es tuerto y que su mujer le mima. Con el paso de los días en la barriga del gato se dibuja algo parecido a un gato con una cuerda y el hombre empieza a temer al animal. Se contiene por lo que le hizo el otro, pero entonces un día, a punto de levantar el hacha, su esposa le para y el filo del hacha cae sobre la cabeza de su esposa. Esconde el cadáver en un hueco de la pared. Desde entonces el gato desaparece.
Comienza una investigación, pero los hombres de la ley no encuentran cargos contra el viudo. La última vez que van, vanidoso él, da un golpe a la pared, con tan mala suerte que se oye al gato detrás, que también ha sido emparedado, junto al cadáver de su esposa.

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