
A veces la vida nos ofrece oportunidades que debemos sopesar en una balanza. Se me ofrece la posibilidad de volver a mi tierra y trabajar allí con la seguridad que conlleva un contrato fijo. Para mí esto supone un esfuerzo terrible. Llevo mucho tiempo pensando en Salamanca como mi ciudad, pero esto es sólo una ilusión. Salamanca me gusta, claro que me gusta, pero Logroño me ofrece unas oportunidades que aquí no sé si llegarían alguna vez. Logroño, además, es mi tierra. Ahora la veo como ciudad extraña, pero su riqueza económica es muy superior a la que aquí existe. Por ende, también se hace más fácil encontrar otras opciones que aquí no encontraría en mucho tiempo o, quizás, no encontraría.
Logroño crece a pasos agigantados y, aunque ahora la vea como una ciudad extraña, sé que encontraré mi sitio allí. Hoy en día no hay mucho donde elegir y no se pueden dejar pasar las oportunidades.
Yo misma soy consciente de lo que vale mi tierra, al haber pasado tanto tiempo fuera. Volveré a mis raíces, el precio es muy alto. Quizás nunca tuve que haber salido de allí.
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